A 5 mil programas de distancia…..gracias
Después de una larga temporada en Grupo Siete, que dirige Francisco Javier Sánchez Campuzano, decidí que se había terminado mi ciclo en sus radiodifusoras.
Ahí conduje un programa noticioso de larga duración de las 6 a las 10 de la mañana y mi juventud, empuje e irresponsabilidad, sumada a la valentía del concesionario lograron un espacio combativo, audaz y medianamente escuchado. Nos diferenciábamos de los demás esfuerzos con mucha mayor infraestructura, por abrir los micrófonos al auditorio, sin censura alguna.
Fue un experimento fabuloso. La gente sabía que no había una estación en México que les permitiera expresarse con valor y diciendo su verdad. Por cierto, cuando un radioparticipante se excedía, los demás escuchas hablaban para pedir mesura, porque sabían que los abusos en la libertad eran pretextos fáciles para que la autoridad nos censurara.
Realmente nuestra única competencia, en cuanto al formato, era Don Paco Huerta, pionero en este tipo de espacios ciudadanos. Pero nosotros lo combinamos con entrevistas con personajes del momento y colaboraciones de pensadores de la época, que hoy siguen vigentes. Además, nuestra adrenalina, nos llevó con consola y equipo prácticamente a todas las plazas públicas de las 16 delegaciones y todos los municipios conurbados a la Capital.
Eran los tiempos de los estertores del PRI. Por nuestra cabina pasaron todavía, en la 1530 y 1440 am los candidatos Cárdenas, Labastida y Fox. La gente estaba cansada y este par de emisoras y nuestro espacio se convirtió en una verdadera olla express.
Al salir de este largo trayecto, en el año 2000, conseguí unos boletos muy baratos para pasar las fiestas patrias en Nueva York. Convencí a unos buenos amigos y disfrutamos el 15 de septiembre tomando copas en “The Windows of the World” de las Torres Gemelas, en el corazón de Manhattan.
El último día de nuestro viaje, recibí una llamada desde México. Era Don Gabriel Núñez, quien me pedía que lo viera a la brevedad. Tenías instrucciones de uno de sus jefes, de invitarme a conducir un noticiario. Ahí empezó una gran aventura.
Al llegar a la Ciudad de México visité al entonces Vicepresidente Operativo de Grupo Fórmula y para diciembre ya estaban al aire.
Han pasado 5 mil programas desde que pisé las oficinas de Horacio 1013, en Polanco. Decenas de anécdotas, miles de desmañanadas, otras tantas desveladas. Mis fines de semana se convirtieron en días de trabajo. Logramos un cúmulo de entrevistas y transmisiones a control remoto, desde los 5 continentes.
Horarios, prácticamente todos. Frecuencias, en las 3 cadenas de mi casa de trabajo y en sus 5 estaciones del DF.
Al voltear la vista atrás, solamente debo decir gracias. Sí, muchas gracias a quien me ha dejado estar al frente de estos micrófonos; a mis radioescuchas y televidentes por permitirles informarles con Valor y Con Verdad, día a día.
Obviamente desde mi periódico, Rumbo de México, envío un fuerte abrazo a todos mis colaboradores, quienes se han puesto la camiseta para opinar sin restricción alguna sobre lo qué está pasando en nuestro dolido México.
Respetado lector, usted es testigo que no acostumbro redactar en primera persona, pero a 5 mil programas de distancia entre “las grandes personalidades de la comunicación”, le ruego que me disculpe el atrevimiento.
Una vez más, 5 mil gracias, y mi compromiso de seguir en la trinchera periodística hablando con valor y con verdad.
gustavo@libertas.com.mx
31. Agosto 2009 | Sección:
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