Charla de café con…los héroes artífices de la patria
Estudiosos, Historiadores, Investigadores Tras las Huellas del Pasado
Seguimos Atrapados en la Complejidad de la Independencia: G. López Morales
La Historia es Convertida en Reportajes: José Ortiz Monasterio
A Hidalgo le Destrozaron las Manos con Ácido, lo Fusilaron y Decapitaron
La diversidad de ideas encuentra un punto de convergencia cuando de igualdad, justicia, solidaridad y libertad se trata. Miguel Hidalgo y Costilla fue mucho más que un hidalgo, generoso y noble, fue un precursor de cultivos agrícolas, artes manuales, talleres y, sobre todo, tenaz difusor de pensamientos libertarios, de autosuficiencias para los indígenas y primero en abolir la esclavitud en América.
El primer héroe es el pueblo, de él emergen los líderes valientes, aguerridos y los guías que optan por la vía serena e inteligente, antes de tomar las armas como último recurso; el pueblo es el primero que sufre agravios, carencias e injusticias y el primero que ofrenda su sangre y su vida por el bien de todos y los que vendrán.
Estos conceptos podrían ser para un prólogo o un epílogo, a los comentarios de la historiadora, investigadora y catedrática de la UNAM, Patricia Galeana, al llevarnos a un diálogo imaginario con el cura de Dolores, quien padeció la gloria y afrontó las consecuencias con los despiadados inquisidores hace dos centurias, al someterlo a un proceso parcial durante tres meses, en Chihuahua, donde contestó a 53 cargos contenidos en 12 puntos imputados por la Inquisición, además de la excomunión que no fue validada, porque él, Morelos y otros insurgentes murieron en comunión con la Iglesia. Ahora, a 200 años, quedó aclarada la duda por la Iglesia particular de México, después de prolongados estudios, investigaciones y dictámenes episcopales, incluidos los del Vaticano.
Lo cierto es que cada vez crece más el interés de la gente actual en conocer más a fondo sobre los héroes y personajes que figuraron previamente e impulsaron los grandes acontecimientos y movimientos sociales de la Independencia Nacional y la Revolución Mexicana.
Tal es así que la Biblioteca Mexicana de la Fundación Miguel Alemán, A.C. y la Editorial Grijalbo suman su entusiasmo y esfuerzo al llevar a cabo una serie de veinte “Charlas de Café con…” los personajes que contribuyeron a forjar este país, nuestro querido México, así como dar más lucimiento a las celebraciones del Bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución, en el 2010.
La serie de pláticas inició ya con el tema: Charlas de Café con Venustiano Carranza abordado por el licenciado Alejandro Carrillo Castro, director general de la Fundación, el 6 de agosto, por la tarde, en el domicilio social de la FMA, sita en Rubén Darío 187, Chapultepec Morales. Ahí estuvieron el licenciado Miguel Alemán Velasco, presidente de la fundación en honor de su padre el ex presidente de la República, Miguel Alemán Valdés; el licenciado Fernando Castro y Castro, director emérito de la misma institución, y un numeroso grupo de amistades estudiosas, historiadores, escritores e investigadores y académicos que aman la historia de México, desde el otrora Anáhuac.
La segunda plática fue con el reconocido escritor José N. Iturriaga, autor de Charlas con Agustín de Iturbide, la tarde del 3 de septiembre. Éste es descendiente de aquel famoso periodista Pepe Iturriaga, de principios del siglo XIX, del primer Diario de México.
Entre los comentaristas del libro sobre el controvertido, implacable, perseguidor, torturador y victimario de los insurgentes y después consumador de la Independencia, Iturbide, quien por azares de la vida fue ungido emperador y estuvo a punto de ser el “padre de la patria”, la historiadora Gloria López Morales dijo: “Es inconcebible que sigamos atrapados por la complejidad de ser o no ser independientes cabalmente a 200 años del movimiento de Independencia y el debate sigue abierto”. La maestra Alejandra Atala expresó: “La mente se tuerce con el poder. Una cosa es ser rey y otra creerse o sentirse rey. Qué pena”. José Ortiz Monasterio comentó: “Estas charlas de café supuestas con un personaje histórico atrapan al lector, como lo dijera Iturriaga, y convierten a la historia en reportaje, como una cuestión novedosa en nuestro tiempo”.
Aunque las pláticas no siguen un orden de aparición histórica de los personajes, debido a la agenda de cada autor, los presentadores y comentaristas de los libros, no resta importancia a las obras y revelaciones de aspectos poco conocidos o que permanecieron desconocidos a través de los lustros y décadas.
La tercera reunión histórico literaria correspondió a la doctora Patricia Galeana, quien a la vez es secretaria técnica de la Comisión del Senado encargada de los festejos del Bicentenario de la Independencia Nacional y del Centenario de la Revolución Mexicana, y su personaje entrevistado fue el presbítero nacido en la Hacienda de Corralejo, Guanajuato, Miguel Hidalgo y Costilla, con quien no tomó café, sino chocolate en los portales de Tlalpan, según lo narró al explicar que las preguntas que ella planteó tuvieron respuestas a través de la lectura que hizo de cartas, manifiestos, proclamas, documentos y algunos de los 347 libros que han escrito distintos autores sobre la vida, obra y muerte de “El zorro”, como fue llamado Hidalgo por sus compañeros seminaristas en el Colegio de San Nicolás, en Valladolid, hoy Morelia.
“¿Por qué no platicar con Miguel Hidalgo? Si el historiador inglés Jonathan Barnes conversó con Aristóteles y Natalie Zemon Davis lo hizo con mujeres del siglo XVII. Elaboré mi guía; quería preguntarle tantas cosas. ¿Por qué no entró a la Ciudad de México después del triunfo de la batalla en el Monte de las Cruces? Pensé que pudieron ahorrarse diez años de luchas y pérdidas humanas, materiales, económicas, políticas y morales o porque evitó una masacre mayor a la tenida en la Alhóndiga de Granaditas y preferí esperar la respuesta. <Porque en este choque de tropas se consumieron nuestras municiones y por este motivo no resolví el ataque y sí retroceder para habilitar nuestra artillería>.
“Platíqueme de su familia. Y accedió: <Mi padre Cristóbal Hidalgo fue administrador de la Hacienda de Corralero. Mi madre Ana María Gallaga murió cuando dio a luz a su último hijo. Fuimos cinco hermanos. José Joaquín y yo fuimos curas y cuando él falleció lo sustituí en Dolores. Mariano, el tercero, fue administrador y me acompañó hasta mi muerte; José María fue oficial del ejército realista y Manuel, el menor, abogado>. ¿Y del trato escandaloso con mujeres? El trato torpe con ellas es inexacto. Me opuse a que las transportaran mezcladas con la tropa y se les ejecutara. Me repites las acusaciones que me hizo la Inquisición. En efecto tuve cinco hijos, con Manuela Ramos Pichardo tuve dos, con Josefa Quintana Castañón otros dos y uno más con Bibiana Lucero. Cuidé que nada le faltara a mi descendencia. Cuando me apresaron en Acatita de Baján me llevaron a juicio en Chihuahua y me sentenciaron a muerte, nunca volví a saber de ellos>.
“Al sabor de otro chocolate con cuernitos, sin que le preguntara, explicó: <Mira Patricia debemos empezar por ubicar a la guerra en su contexto. Aquellos tiempos fueron aciagos, yo no la había pasado tan mal, pero la dominación española había sido despiadada, había establecido una sociedad dividida por razón de su origen racial y del lugar en que había nacido. Mientras que los nacidos en España lo tenían todo: el poder y la riqueza, los cargos públicos, el oro y la plata, el pueblo vivía en la miseria. Era odioso que nos vinieran a gobernar los que no conocían estas tierras y que los nativos estuviéramos a su arbitrio. El virrey De la Croix declaró que los habitantes de la Nueva España habían nacido para callar y obedecer. Te podrás imaginar la reacción que provocó tal declaración despótica en la población”.
HABLA MIGUEL HIDALGO
-La verdad es que pude organizar a la población y desarrollar una comunidad próspera. Les enseñé a cultivar la vid y las moreras para criar gusanos de seda, llegué a usar camisas de seda producidas por los indios y aprendieron artes y oficios, y hasta formé una orquesta con los que gustaron tocar instrumentos musicales. Cuando los reyes españoles abdicaron de su reino dándolo a Napoleón I, se presentó la oportunidad de ser independientes, había que aprovecharla. Consciente del bien que significaba participé en las conspiraciones, sin pensar en ser cabeza del movimiento. En cambio, Allende estaba pronto a dirigir la guerra. Le dije que los iniciadores de tales empresas difícilmente gozan de sus frutos y no me equivoqué.
-A mis detractores que dicen que no sabía lo que era la Independencia y que no tenía programa de gobierno, les digo: ¡La Independencia de América es un gran proyecto político! Significa la libertad de la nación para gobernarse por sí misma. Por todos lados donde pasé establecí gobiernos insurgentes. Organicé al Gobierno Nacional en Guadalajara. Tomamos las tres intendencias más importantes. Revolucioné en unos cuantos meses a gran parte de la Nueva España. Nombré a los dirigentes de la lucha insurgente en todas las provincias del reino. Envié a José María Morelos a insurreccionar el sur y tomar Acapulco, y le dí el plan de gobierno insurgente consistente en quitar de todo cargo público a los españoles, suprimir tributos, liberar a los esclavos y reos exhortándolos a ser gente de bien, entregar las tierras usurpadas por los europeos a sus auténticos dueños, los pueblos indígenas. Los gachupines o ibéricos debían pagar todas sus deudas. En religión nada se tocaría, el clero sería respetado, salvo los europeos que se opusieran a la Independencia les aplicarían la pena capital. Las tropas se mantendrían con las rentas reales; se harían inventarios de bienes confiscados y no saldrían recursos del país al exterior, a excepción de las transacciones comerciales legales; se penaría el saqueo; se castigaría a quienes provocaran pugnas raciales; se reglamentaría, aumentaría y disciplinaría al ejército, y planteé lo más importante: organizar un Congreso republicano, con representantes de toda ciudad, villa y lugar, que dictaran leyes suaves, benéficas y adaptadas a las circunstancias de cada pueblo. Lamenté no hacer el Congreso, porque fui aprehendido…pero lo logró Morelos.
En la tertulia histórica efectuada en la Biblioteca de la Fundación Miguel Alemán, el escritor Francisco Martín Moreno propuso que se retomen algunos pasajes de estos ensayos históricos y se incluyan en los libros de texto gratuito, para que la niñez y juventud mexicana conozcan más a fondo a los héroes que nos dieron patria. También participaron los investigadores e historiadores José Herrera Peña y Aline Petterson.
22. Septiembre 2009 | Sección:
1 comentario










Información Bitacoras.com…
Valora en Bitacoras.com: Estudiosos, Historiadores, Investigadores Tras las Huellas del Pasado Seguimos Atrapados en la Complejidad de la Independencia: G. López Morales La Historia es Convertida en Reportajes: José Ortiz Monasterio A Hidalgo le Dest…..