Premio Nacional del Deporte
21. Octubre 2009 | Sección: Antonio Elizarrarás, Deporte y Agruras, En la Opinión de...Es la presea que otorga el Gobierno Federal a los mejores deportistas del año, desde 1975. Desde luego, han desfilado por ese tapiz, muchos ases de diferentes disciplinas. Pero, al parecer la formula con la que se eligen a los ganadores tiene sus lagunas porque, habiendo dos modalidades o categorías para hacerlos nombramientos, quedan dudas y confusiones.
Por un lado se premia la actuación o trayectoria en alguna especialidad. Por otro, se reconoce el fomento, la protección, el impulso a una práctica afortunadamente y para el caso, el nuevo titular de la CONADE, Bernardo de la Garza, ha dado señales claras de que llegó para trabajar y para despejar dudas de todo calibre. Máxime que para este año se registraron 39 candidaturas, destacándose las de varios profesionales que por la publicidad que reciben en todos los medios pueden, a partir de esa postura, arrasar con los méritos de otros que no tengan ese privilegio.
Llaman la atención los nombres de Cuauhtémoc Blanco y Javier Aguirre.
Y es verdad, han descollado en su respectiva trinchera. Pero precisamente por esos bloques de publicidad que reciben, entran de antemano con muchas ventajas a esta competencia.
Sabemos que el fútbol es el deporte más publicitado en nuestro país. De los que más apoyos reciben. Y si lo duda, sólo observe las camisetas de los jugadores: anuncios de bancos, de productoras de leche, de marcas de zapatos, de artículos deportivos. Y no sólo en las camisetas, en el pan taloncillo igual, en las medias o calcetas ni se diga y, si me dijeran que hasta en los calzones del diario traen algún anuncio: loción, máquina de afeitar, anticonceptivo, pasta dentífrica, panificadora, etc., lo creería.
¿Entonces?
Resulta que el deportista de perfil amateur ya entra en desventaja y eso no parece justo. Le doy un ejemplo burdo: Juan René Serrano. En Beijing logró medalla en tiro con arco ¿Y…? ¡Otro ejemplo! ¡Extremo opuesto!
Lorena Ochoa. Ganadora de prácticamente todos los torneos de Golf que hay aquí, allá y acullá. ¿Y…? ¿Alguien se acordó de nominarla?
Pero lo que parece injusticia suprema y hasta con tintes de burla, es lo de JOAQUIN CAPILLA.
El mejor clavadista mexicano en todos los tiempos, y no lo digo yo, lo dice la historia que no ha olvidado sus cuatro medallas repartidas así: Bronce en Londres 1948. Plata en Helsinki en 1952 (ambas en trampolín de 10 metros). Oro en plataforma y Bronce en trampolín de 3 metros, en Melbourne, Australia, en 1956. ¿Omití a alguien que siquiera se le acerque?
Para infortunio de Capilla le tocó una época de romanticismo ramplón en la que cualquier apoyo, estímulo a reconocimiento, en especie o en moneda, se satanizaba como profesionalismo tramposo y repulsivo.
Aunque la Unión Soviética ya arrasaba con sus atletas de Estado.
Peor todavía. A Capilla se le tuvo olvidado por mucho tiempo. ¡Décadas!, más de medio siglo para ser más gráficos. ¡61 años!, y haga la cuenta.
Y hoy, que se acordaron de él, le enjaretan a Cuauhtémoc y a Javier, que, ¡¡¡mis respetos a los dos!!!, siempre fueron profesionales y la publicidad que han recibido y siguen recibiendo, es una galaxia completa en proporción a lo que tiene hoy Joaquín Capilla: Muy de vez en cuando, una mención en algún periódico. Una entrevista allá, cada que San Juan baja el dedo, en la radio en la T.V. pero publicidad masiva, arrolladora, intensa, ¡no! porque Joaquín es de otra época. De otras generaciones.
Y aquí no se trata de ver hacia los 523 mil pesos que recibirá el ganador.
¡No!, aquí se trata de reconocer a una de nuestras máximas glorias deportivas, a un atleta que no ha visto igualada su marca y que, si lo negáramos, estaríamos negando a uno de nuestro máximo valores deportivos.
Bernardo de la Garza piensa y ojala lo logre, definir mejor estos reconocimientos. Un apartado para los profesionales y otro para los de perfil amateur. ¡Perfil! Porque a estas alturas del partido, ya nadie compite por la simple gloria de ser reconocido como EL MEJOR, y ceñirse una corona de laurel. ¿Con la desgraciada cri$i$ que nos atropella y con el panorama negro que nos espera para el año próximo? ¿Con otro millón de pobres?
Con nosotros, la clase media que produce, ¿remitida a la clase baja-alta?
Hay otros nombres en la lista de candidatos que el propio Bernardo de la Garza presentó como posibles. ¡Todos!, muy respetables. Pero analícelo un poco. Solo un poco. Cuatro medallas, en tres Juegos Olímpicos…
Y medio siglo después ¿se acuerdan de él?
Como dicen en mi barrio: allí se lo dejo de tarea.










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