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Calumnia no es historia

9. Noviembre 2009 | Sección: En la Opinión de..., Molinos de viento, Roberto Rodríguez Baños
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(AMI) La grosera urdimbre de mentira y conveniencia que da rostro al gobierno de Calderón se resquebraja en la medida que la izquierda, los nacionalistas, las jerarquías religiosas, incluida la católica, observadores internacionales, la academia, líderes empresariales, coinciden en expresar preocupación por la creciente inestabilidad del país. El aniversario del derrumbe del muro de Berlín obliga a la referencia histórica para reflexionar en que ni propaganda sustituye a información ni la calumnia a la historia.

En su reciente trabajo La RDA, un Estado de obreros y campesinos, Juan Antonio González* apunta que “desgraciadamente la historia de la RDA la escriben quienes antiguamente borraron de la mentalidad del alemán de a pie su pasado nazi… en el poder después de la II Guerra Mundial. Hablar de ellos de la RDA se antoja difícil, pues sale a relucir mitos y propaganda que han digerido en sus escuelas. Sin que por ello puedan tener cierta causa de razón, pero las medias verdades están sujetas a la manipulación y a la distorsión, eso no quita que la RDA fuera un paraíso, por la sencilla razón de que si así fuese seguiría existiendo o al menos en una Alemania unida pero no de este color. Tampoco fue un infierno. Por eso es necesario desde una visión amplificada y con diversas fuentes contextualizar en el espacio y tiempo lo que fue la RDA desde una perspectiva de clase.

Tras la capitulación del nazismo el 7 de mayo de 1945, Alemania quedaba ocupada por un consejo de control formado por Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia y la Unión Soviética. El país y su capital, Berlín, se dividiría por tanto en cuatro administraciones aliadas según lo acordado en Yalta y Potsdam, sometidas a la autoridad militar por cada una de ellas. El control soviético recaería en el sector oriental, la zona más afectada por la guerra que según algunos especialistas sobre la materia fue intencionadamente, pues desde 1944 se sabía que Alemania perdería la guerra ¿qué intención habría en destruir un 13 de febrero de 1945 la ciudad de Dresden (zona este donde los occidentales sabían que estaba más cerca de la influencia soviética) sin provecho militar y estratégico? fue devastada en un 80%. Además el sector soviético-alemán era el menos poblado y el más débil económicamente, como comenta el canadiense Jacques R.Pauwels, “La división de Alemania proporcionaba a los “aliados” las zonas más prósperas del país: los grandes puertos del norte, las zonas industrializadas del Rhur y del Saar, las avanzadas Rhineland y Baviera (la Texas alemana). Esto compensaba con creces permitir que la URSS dominara el territorio de la futura RDA”.

Asimismo al finalizar la guerra los EEUU que ocupaban Turingia y Sajonia(zona soviética), al abandonarla continúa Pauwels se llevarían consigo “al oeste unos 10.000 vagones de FFCC con el material más nuevo y avanzado, patentes y demás de la empresa Carl Zeiss de Jena y de factorías locales de empresas como Siemens, Telefunken, IG Farben, Krupp, etc. El botín incluyó el saqueo de las factorías nazis de las V-2 en Nordhausen, cohetes y documentos técnicos de un valor de 400-500 millones de dólares, y unos 1,200 expertos alemanes en la tecnología de los cohetes. También se llevaron gran cantidad de oro, ese que los nazis robaron a los judíos pero no pudo ser trasladado a Suiza”. Como era lógico producía una auténtica “sangría” para la futura RDA y por supuesto aumentaba la asimetría entre las dos Alemanias. Esto iba a influir en el porvenir del conflicto.

En abril de 1946 el partido socialista (dirigido por Otto Grotewohl) y el comunista (Wilhelm Pieck) se fusionaban en la Alemania oriental dando paso al Partido Socialista Unificado, SED, victorioso en las elecciones de otoño con un escrutinio del 70%. Simultáneamente comenzaban las expropiaciones contra el capital monopolista que apoyó a Hitler (Siemens, Krupp, Thyssen,etc.), las propiedades de más de 100 hectáreas fueron confiscadas y divididas en lotes de cuatro y ocho hectáreas, lo que produjo la dimisión de los dirigentes democristianos, Hermes y Schreiber. En este proceso socializante se llegaban a plebiscitos como por ejemplo el realizado en el Land de Hesse que daba como resultado que el 72% de la población defendía convertir en propiedad común las industrias claves.

El 6 de diciembre del mismo año el SED convocaba un Congreso Nacional en Berlín para discutir la posibilidad de unificar Alemania con la participación de miembros de la izquierda de la zona occidental; se reclamó la unidad del país tanto política como económica bajo un mismo gobierno. A los soviéticos le interesaban la unidad pues de esa manera podían esperar más beneficios que de una Alemania dividida; la URSS en la circunstancia en la que había quedado con la pérdida, según datos oficiales el 30% de su riqueza nacional y 27 millones de muertos(civiles y militares), no estaba preparada para fomentar una revolución socialista en Alemania, pero tampoco la iba a dejar para que fuese una base militar de los EU, donde no cayó ni una sola bomba y fue el “banquero de Europa” (el mayor negocio de su historia) durante la guerra con lo que salía con mucha más ventaja que la URSS.

Antes del congreso de Berlín el mariscal Sokolovsky había criticado cómo el oeste efectuaba la desmilitarización y la tardanza en recibir las reparaciones de guerra, además de que Francia, Gran Bretaña y EU conspiraban por unificar sus áreas de influencia fomentando la división política, social y económica. En 1947 EU plantea crear el Plan Marshall, para el cual su congreso aprobó un presupuesto de 13 mil millones de dólares, que tenía como objetivo no la solidaridad sino fomentar el mercado europeo vitar que el continente cayera en la órbita soviética. El colaborador de Stalin, Andrei Jdanov, condenó la iniciativa americana: “El imperialismo americano se esfuerza, como un usurero, en explotar las necesidades de posguerra de los países europeos. Pero tal control económico entraña una dependencia política del imperialismo americano”. Acertó plenamente.

La mayor parte de los ingresos irían al presupuesto militar, rearmando a la zona oeste de Alemania incumpliendo los acuerdos de Postdam. Noam Chomsky aclara que: “De los 13 mil millones de dólares de ayuda que manejó el Plan Marshall, alrededor de dos mil fueron a parar directamente a los bolsillos de las compañías petroleras estadunidenses. Este hecho formó parte del propósito de hacer que Europa pasara de una economía basada en el carbón a una economía basada en el petróleo, para que así algunos sectores de aquel continente se volvieran más dependientes de Estados Unidos”. El levantamiento del muro sería consecuencia de estas tempranas provocaciones.

rrb@red-ami.com

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