Muy justo
20. Noviembre 2009 | Por Editor de contenido | Sección: Carlos Ravelo Galindo, En la Opinión de..., En las nubesSe tardó el Congreso de la Unión en reconocer que los Estados que conforman la Federación de la República Mexicana no necesitan tutor. Que puedan decidir ellos mismos y disponer del dinero que les entrega el pueblo, los impuestos, en la mejor forma posible, en beneficio del mismo.
Esta decisión legislativa convierte a los gobiernos estatales y municipales en los grandes ganadores. A nadie, salvo a la ciudadanía, tendrán que rendir cuentas. Les permite utilizar los dineros en obras discrecionales, incluidas las políticas. No tendrán que pedir permiso al “patrón”.
La Cámara de Diputados abre la acción de dos o más causas cuyo efecto es superior a la suma de los efectos individuales. Vaya es el concurso activo y concertado de varios órganos para realizar una función. La sinergia, en una palabra.
Durante muchos años, México fue un país donde el gobierno nacional cobraba más del 90 por ciento de los impuestos y ejercía el gasto de más del 80 por ciento de los recursos. Un error por partida doble.
Se afirma que en un correcto federalismo, la responsabilidad de cobrar impuestos y ejercer el gasto se realiza en forma proporcional entre estados y el gobierno central. Ojala lo fuera.
La determinación de la mayoría de los diputados, casi 400 de los 500, termina con la disposición gubernamental de ordenar, como si el Jefe del Ejecutivo fuera virrey o dueño de la hacienda, lo que se tenía que hacer en municipios y estados. Pedirles cuentas, era otra facultad imperial.
Hubieron de transcurrir nueve años sin que el número uno, panista en su turno pudiera demostrar eficiencia, eficacia, pero sobre todo voluntad de invertir adecuadamente los dineros que le confiamos.
Bueno, sí: aumentó sus sueldos y paró las obras del país.
Ahora la oposición, llámese PRI, asume su responsabilidad y regresa a los gobernadores, principalmente, y a presidentes municipales, en consecuencia el derecho de aplicar correctamente nuestros impuestos. A nosotros, quienes votamos por ellos, darles nuestra confianza.
Tengamos fe en ellos. De ser necesario, reclamémosles, lo que no hicimos con Fox y Calderón. Es nuestra oportunidad de regresar a defender el poder que les dimos con nuestro voto, y confianza. Mantengámosla. No alcanzo a comprender el llanto de muchos, Acaso, ellos y nosotros, no elegimos a nuestros gobernadores a nuestros alcaldes, a los diputados y senadores. Dejémoslos hacer su trabajo. Son querámoslo o no, nuestros representantes. Es una oposición vigorosa. Esta es la mejor demostración.
Démosle el beneficio de la duda, al menos. Hicieron lo que tenían que hacer y punto. Igual hablo del presupuesto de egresos que lo repartieron mejor. Le quitaron a la élite y lo entregan al pueblo en diversas facetas.
Qué bueno que en los 32 estados y un Distrito Federal, a partir de ya, se acabó con el tutor que, por hablar del último, lleva tres años de no hacer Nada. Por el contrario, tal parece que está sumergido en la oposición. Se pelea hasta con sus correligionarios empresarios a quienes abrió el cuerno de la abundancia: Los regaña, en lugar de llamarlos a cuentas. Sabias palabras de Rafael Cardona, de quien aprendo cada día más.
Para concluir, en lo personal, creo atinada la determinación de los legisladores.
carlosravelogalindo@yahoo.com.mx










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