Visión turística de un mexicano
Regresé de mi viaje por Grecia, Israel y Egipto. Y como ya estoy mayor pues me canse bastante; me gustó todo. Cada país que visité tiene sus pros y contras.
Grecia, Atenas, es bonito en cuestión de sus ruinas. La Acrópolis esta fantástica, de día y de noche; los lugares que visité pues están bien, pero fuera de que son pueblos sobre los que uno oyó de chico, es lo que los hace importantes, como Corintos y algunos más. Lo que si pude apreciar es que ellos, al turista, lo cuidan en su seguridad en las calles. (lo estafan en sus negocios). Paramos en Atenas por una calle no muy céntrica que estaba junto a nuestro hotel y se me hizo fácil ordenar del puesto, eso era lo que era, un puesto de esos que ponen en las banquetas anchas. Cometí el error de no preguntar el precio de dos cafés y me los cobraron a 7 euros cada uno, lo bueno que fue al principio del viaje, así que de ese día en adelante pregunté el precio de lo que pedía, antes de comerlo.
En Israel, es lo mismo en eso de los precios, tiene usted que negociar antes de usar un taxi por ejemplo, si no se lo caminan, de igual manera en Egipto, tiene que estar listo con lo que quiere antes de comprarlo (bueno, asi es en Tijuana y Rosarito Baja California), pero lo que es importante de verdad resaltar, es que al turismo lo cuidan, lo cuidan, lo cuidan.
Quien viaja por estas tierras, ve en las calles, el montón de policías en los tres países. En Israel se ve mucho militar joven, como que son conscriptos con sus cuernitos de Chivo; en los otros dos, pocos soldados, muchos policías de todas clases, de turismo, de seguridad, de caminos, en fin de todo, con lo que el turista se siente seguro.
Tenía mucho tiempo que no me pasaba algo como lo que me sucedió en El Cairo; estaba hospedado cerca de La Esfinge y las tres pirámides grandes de Egipto, a las que se llega por un Blvd., que me parece que se llama Pirámides Blvd. o algo así. En esa calle no existen semáforos o altos en las esquinas, no, es como un freeway o súper carretera de tres carriles de ida y tres de venida, con su tira de zacate en medio. La gente los cruza en el medio de la calle o en donde se quiera, pero los carros no paran un segundo; es asustòn eso, créanme. En una de las cruzadas, un policía municipal se nos acercó a mi esposa y a mi y sin cruzar palabra -el no hablaba ni español, ni ingles-, a señas nos hizo entender que nos ayudaría, Ni a él le hicieron caso los carros, estos seguían igual, pero como él sabia cómo torearlos, logramos cruzar bien. Para mi, ese episodio fue uno de los màs importantes de todo mi viaje. Vi que los policías le ayudan a uno en caso de necesidad. Desde aquí le mando un aplauso muy fuerte al país de Egipto. En mi tierra Baja California, se nos acerca un policía y se nos pone chinito el cuero.
ARRIBA EGIPTO Y SUS POLICIAS.
Me da tristeza ver que en Baja california al turismo lo corrimos con tanto tiroteo y matazones. Si, lo corrimos porque los gringos en cuanto no se sienten seguros no se paran en un lugar. Una cosa que si note en seguida, fue que en esta ocasiona no fue como en antaño, que los norteamericanos prevalecían en todas las partes turísticas en casi todo el mundo. Esta vez no fue así. El turismo en los países que fui, era europeo, mucho español, italianos y franceses, latinos de toda América, no únicamente de México, más de Brasil que de los demás países.
Estos datos son buenos para enseñarnos que el americano no esta saliendo de su país, esta viajando por Estados Unidos, donde se siente seguro. Nosotros no estamos aprovechando esto del euro muy caro en relación con el dólar. Creo que el turismo bien explotado generaría mucho más trabajo que todo, incluyendo al petróleo y no se acabaría, pero necesitamos policías que les tengamos fe en que son buenos policías y que cuando se nos acerquen, será para cuidarnos.
Pienso mucho sobre ese incidente del policía egipcio. ¿Qué pasaría si a cada policía nuestro le dejan de tarea cuidar de verdad o ayudar de verdad, a veinte turistas o no turistas, a veinte personas, cada uno durante su turno?. Pienso que en un término de seis meses o algo así, cambiarían su actitud tanto los turistas, como los policías y se regresaría al tiempo de que un policía era eso, un policía del orden.
Ese hecho del policía de El Cairo, que nos ayudó a cruzar el Blvd. de las Pirámides, sin entendernos una sola palabra, es algo memorable, que nunca olvidaremos mi esposa y yo.
Gracias Juan Anzaldo De Ziur Tirayan
Ruiz Nayarit
18. Noviembre 2009 | Sección:
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