Viernes 3 de Septiembre de 2010, 20:51
 

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Ah, que Felipe!

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Ah, que Felipe!

Othón Villela Larralde *

Dentro de los millones de palabras y frases dedicadas al “decálogo” de Felipe Calderón sobre su propuesta de “reforma política”, destaca el hecho de que, según niños y jóvenes de escuelas secundarias de Michoacán, Durango, Jalisco y Estado de México, hasta donde sabemos y pudimos comprobar es, además de una gran ignorancia del proceso histórico de México que promueve peligrosa confusión educativa, un indignante insulto a la celebración del Centenario de la Revolución Democrática de 1910, que se fundamentó, precisamente, en el principio de la “No Reelección”, que este señor ataca en su proyecto.

Los niños y jóvenes cuyas escuelas tienen claro el proyecto y programas para celebrar estos aniversarios: Bicentenario de la Indpendencia y Centenario de le Revolución, en 2010, se van de vacaciones con la duda de que estas fechas no son válidas, ya que el señor que cobra, y mucho, por (des) dirigir los destinos de nuestra patria, da marcha atrás en estas celebraciones fudamentales de la Historia de nuestra nación y se pone a jugar con la misma, en otra lamentable demostración de su ignorancia y de su irresponsabilidad. Y todavía hay quien lo apoya.

¡Ah que Felipe!, ¿a quién sirve…?, ¿a qué intereses obedece?

¿Será que quiere reelegirse?. Nadie cree que sus “consejeros” lleguen a tanto en su demostrada incompetencia.

Está bien reducir el número de Senadores y Diputados, pero con esto se cura en salud pues, según mi compadre Antolín, se adelanta a las derrotas contundentes que va a recibir su partido azul cada vez más pálido, por su tendencia a desaparecer, en las elecciones del 2010 y luego en el 2012.

Lo de premiar a quienes gobiernen “bien” con la reelección y castigar a quienes lo hagan “mal” con que se “vayan a su casa”, es desproporcionado, pues si fuera honesto, debería proponer que se fueran, pero a la cárcel, por las fallas y abusos que han tenido, a él mismo inclusive si el dictamen del pueblo le es adverso, en acción que alcance a su cercano antecesor.

Utilizan sus comunicadores, esdrújulos mentales, el término “decálogo” como si fueran las diez mandamientos en una indignante burla a Jesucristo y Moisés.

La jugada está clara. Los niños y jóvenes de México se enfrentan a la antihistoria que ataca su conciencia desde los más altos niveles del poder que, afortunadamente, pronto va a caer, por su propio peso y por la acción del tiempo. No es necesaria la violencia. El ridículo y la incongruencia acompañan a quienes actualmente dicen mandar. La Secretaría de Educación Pública, federal, es cómplice de este artero ataque a la conciencia nacional. Tendremos que recomenzar el trabajo nacionalista y laico.

La oposición debe cumplir su papel con sensatez, fortaleza y responsabilidad.

Los Padres y Maestros deben actuar con responsabilidad y acierto, en su obligación de cuidar la conciencia de los niños y los jóvenes que sufren tantos ataques, en todos los frentes de su organización social y su conciencia, porque además de las drogas, la incongruencia, la violencia intra y extra familiar, la baja calidad de la educación y tantos otros males, tienen que enfrentar las torpezas de las autoridades sin conciencia cívica y sin conocimiemto de la historia.

Niños y jóvenes están indefensos ante los embates de autoridades nefastas y traidoras que entregan, inermes, a nuestros niños y jóvenes, al fracaso permanente, al robotismo, a la despersonalización y a la muerte espiritual.

También nosotros, medios de comunicación, debemos hacer nuestra parte, cumplir la obligación de alertar las conciencias de frente y en contra de los actuales enemigos de la patria, aunque estén en el poder transitorio.

El tiempo es propicio y no debemos ni podemos eludir nuestra responsabilidad. Llega 2010: Bicentenario del inicio de la lucha por la Independencia y Centenario de la Revolucíón Mexicana, que todavía no termina y está en proceso. Tiene razón Antolín, lo bueno del nuevo año es que le queda menos en el cargo a Felipe. ¡ Ah qué Felipe !

Cada quien tiene su trinchera y cada trinchera su responsabilidad y riesgo. La nuestra está bien definida frente a todo tipo de presión o poder político, económico o moral, con nuestra simple y sencilla pero grandiosa fuerza, irreductible: “El Bien Decir… Para el Bien Hacer”.

*Periodista, Historiador y Poeta. othon. villela.l@gmail.com

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