Hacia El Frente Nacional
(AMI) En un contexto en que el gobierno de derecha, con una visión francamente fascista, está lanzado contra la existencia misma de los sindicatos, a los cuales junto con muchos patrones considera un “estorbo” para sus negocios, es muy urgente que sin renunciar a la protesta y la proclama, pasemos a la organización y construcción de instrumentos de lucha que nos sirvan en esta etapa histórica de México y del mundo, y con ello le beneficien al pueblo trabajador de México.
Genaro Arteaga Trejo, secretario de Asuntos Políticos del Sindicato Nacional de Mineros, plantea lo anterior en el Foro Los trabajadores y la defensa de la nación, en el contexto de la crisis y la reforma laboral, convocado por la Unión de Juristas Mexicanos. 30 de noviembre de 2009, Club de Periodistas de México. Molinos de viento reproduce los conceptos esenciales de esa intervención, que se considera de interés nacional:
Las alevosas y perversas agresiones del gobierno y de algunas grandes empresas contra mineros, electricistas y otros sindicatos, no son una perspectiva lejana, sino una realidad actuante que debemos abordar lo más pronto posible. Estamos frente a un acoso de corte fascista contra los trabajadores y sus organizaciones de clase. Si el sindicalismo independiente y democrático es arrollado o vencido en esta etapa de lucha, se abrirá un sombrío panorama para los sectores populares y para el país entero.
Es el momento de construir un nuevo sindicalismo mexicano, “como lo ha postulado nuestro Secretario General, Napoleón Gómez Urrutia.” La primera y más alta tarea a la que debemos y podemos abocarnos es construir la unidad de clase, la unidad sindical. En ese mismo nivel, los sindicatos debemos revisar, y después actuar en consecuencia, nuestra eficacia para defender los intereses de los millones de trabajadores agremiados, como el derecho de huelga, la autonomía y la libertad sindicales.
La secretaría del Trabajo y la de Gobernación están lanzadas a una lucha frontal contra los sindicatos democráticos e independientes. En este gobierno prevalece una furiosa y demencial agresividad contra los trabajadores de México, sus organizaciones sindicales y sus dirigentes. Si Fernando Gómez Mont, el abogado que durante muchos años sirvió como empleado a Grupo México de Germán Feliciano Larrea Mota Velasco, acérrimo enemigo de nuestro sindicato, hoy es el secretario de Gobernación, ya podemos percibir en medio de cuántos peligros nos encontramos los mineros y todos los trabajadores de México.
Napoleón Gómez Urrutia ha señalado que la represión y la criminalización de la lucha sindical es el camino del despeñadero social, de la ruptura de las formas de convivencia social civilizada que con muchos esfuerzos hemos construido los trabajadores mexicanos. Ese es el camino de la ruptura del pacto social que tan precariamente se sostiene. ¡Cómo es posible que en el gobierno persistan con esa obstinación enfermiza en querer destruirnos a nosotros, organización con 75 años de lucha responsable por el bienestar de nuestros agremiados y sus familias, y ahora a otras organizaciones, como los electricistas, con 95 años de existencia y lucha! Ese es un error absurdo, dijimos también, que la vida política se los va a cobrar.
Ante tales graves hechos, desde julio del actual año, nuestro compañero Napoleón Gómez Urrutia, lanzó la idea de crear el Frente Nacional de Sindicatos Independientes y Democráticos. Esta idea está presente, en variadas formas, en las expresiones de otras fuerzas y organizaciones sindicales. El Frente que propuso el compañero Gómez Urrutia, en nombre del Sindicato Nacional de Mineros, va dirigido a todas las organizaciones sindicales y sociales del país, así como a todos los mexicanos conscientes, a todos los sectores sociales, y se propone que sea el inicio de un nuevo sindicalismo en nuestro país. El Frente Nacional, según la concepción del compañero Gómez Urrutia, deberá tener como objetivos centrales defender la autonomía y la libertad sindical y los derechos de los trabajadores; de velar porque no se entrometan ni el gobierno ni las empresas en los asuntos que son exclusivos de las organizaciones obreras y de los trabajadores del campo y de la ciudad; de promover el fortalecimiento democrático de los Sindicatos y de aumentar la membrecía de los mismos, así como el constante mejoramiento de las condiciones de vida de los agremiados.
El Frente Nacional tendría la función, asimismo, de frenar y resistir las nuevas agresiones que se gestan en las oficinas gubernamentales y las empresas contra los sindicatos y sus miembros, como el caso de la más reciente de las agresiones contra el Sindicato Minero en Zacatecas. Allí, más de 200 dirigentes y trabajadores de nuestro Organismo Sindical fueron secuestrados el miércoles 25 de noviembre, para impedirles que ejercieran su derecho a la libre manifestación de sus demandas de justicia contra el alevoso asesinato del compañero Juventino Flores Salas, quien junto con otros compañeros mineros de Zacatecas y Coahuila, fue salvajemente agredido el 10 de junio pasado en Fresnillo, Zacatecas por bandas de facinerosos, drogadictos y delincuentes armados por la empresa Grupo Peñoles de Alberto Bailleres.
Hechos como este de Zacatecas hacen ver claro que los enemigos de la clase obrera, y los traidores y charros que se les arriman prostituyendo el sindicalismo, no cejan en sus intentos de destruir al sindicalismo democrático mexicano. Y obtienen, de pasada, la complacencia de gobernantes locales como la señora Amalia García Medina, de orígenes de izquierda que ahora se ven dudosos, quien solapa que Grupo Peñoles y los sicarios uniformados, así como los charros y traidores como Pavón Campos y sus secuaces, hagan de las suyas en la pretensión de provocar hechos de sangre y de violencia, que a su vez preparen represiones más amplias contra los mineros.
Todos estos hechos, compañeros y compañeras, nos están indicando que la tarea de construir el Frente Nacional de Sindicatos Independientes y Democráticos, o sea, la Nueva Unidad Sindical Mexicana, no es una acción que deba postergarse, sino que debe ser acometida con rapidez por todos nosotros. Los hechos nos lo están indicando como necesario. No demos la espalda a la realidad que acecha a los sindicatos.
Las formulaciones contenidas en el discurso de Arteaga Trejo son consecuentes con la realidad que México padece. Materia de reflexión y punto de partida para la patria.
rrb@red-ami.com
2. diciembre 2009 | Sección:
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