Manuel Alonso Muñoz
26. Diciembre 2009 | Sección: En la Opinión de..., Molinos de viento, Roberto Rodríguez Baños(AMI) Porque Manuel nunca morirá ni en el cariño ni en la memoria de quienes tuvimos la fortuna de serle cercanos, reflexioné luego del acceso de profunda pena que me invadió al leer el mensaje de Jorge la mañana de Navidad, es valedero retomar hoy las palabras que sobre él publiqué el jueves 24 de enero de 2002 en la edición del unomásuno cuyo rescate amorosamente alimentado por mi amigo fue finalmente frustrado por la mediocridad de los asaltantes que ya dos años atrás habían secuestrado a México. Aquí están:
Nos conocimos en La Prensa. Tiempos de don Roberto Ramírez Cárdenas. Mejores, porque eran los nuestros. Nos reencontramos en Los Pinos. Tiempo de intensas jornadas con un presidente, Luis Echeverría, a quien hoy pasan factura por haber amado a México, defendido su soberanía, enfrentado al imperio y brindado la solidaridad de este pueblo a los desprotegidos, los desesperados de la tierra, los perseguidos. Miguel de la Madrid tuvo la fortuna de contar con él para su relación con los medios y me consta que desempeñó espléndidamente la difícil tarea. Le vi, en la Lotería Nacional, constituir en su verdadera dimensión una tarea que no había rebasado ámbitos aldeanos y que nadie, también, prostituyó como quienes le sucedieron de entonces a la fecha. Asistí a su amoroso empeño en reintegrar los restos de unomásuno.
Siempre tuvimos claras nuestras divergencias en conceptos e intereses fundamentales. Y en la lealtad de ese reconocimiento afianzamos una larga amistad que circunstancialmente me permitió colaborar en alguno de los encargos que le fueron asignados y en la entrañable empresa del uno. Tengo razones para alentar y expresar mi gratitud a Manuel Alonso como siempre he hecho; por su considerable vocación de respeto, por ejemplo, que nunca permitió la menor sombra de censura en los textos que semana a semana publiqué en su diario. Y más que gratitud, que no es escasa, aprecio y guardo la amistad trazada desde nuestros diferentes caminos sobre la constante de nuestra mantenida diferencia. Precioso patrimonio este de la amistad, e indeclinable por lo tanto.
Las coincidencias que superaban nuestras discrepancias, dieron base a otro gesto de su magnificente amistad al emprender y mantener durante un lapso significativo un diario en la red de la internet, que renovaba sus contenidos a medida que la información iba generándose y nos permitía ofrecer a los lectores, a las ocho de la noche, lo que a partir de entonces iba a ser transmitido por la televisión y la radio. Y mucho de lo que al día siguiente nutriría las páginas de los medios tradicionales: Voces de México.
Manuel fue un hombre de su tiempo al cabo del cual sufrió la dolorosa experiencia que millones de mexicanos compartimos con él, de asistir al secuestro de la patria por sus enemigos históricos y el declinante proceso de descomposición en que permanecemos empantanados. Alimentaba la firme convicción de que más pronto que temprano, México saldría de la oscura noche a donde ha sido llevado por el neofascismo.
Su vida transcurrió en un ejercicio de valerosa inteligencia, inagotable generosidad, dignidad irrenunciable. Nadie puede aspirar a una herencia mejor.
rrb@red-ami.com










Realmente emotivo este comentario, quienes tuvimos la suerte de colaborar con el Sr. Manuel Alonso, sabemos del gran ser humano que fue, y en donde se encuentre seguira colaborando para mejorar no solamente nuestro querido México, sino ahora el mundo entero, como dice usted el nunca morirá ya que su ejemplo de mexicano, padre, esposo, ser humano y hombre de trabajo perdurará en la mente y el corazón de quienes tuvimos la dicha de conocerlo y colaborar con él.