Haití y México: la historia
(AMI) El 23 de febrero de 2005 el presidente haitiano Jean-Bertrand Aristide dijo al escritor y filósofo Claude Ribbe que, contra las versiones difundidas por los intervencionistas y sus colaboradores locales, el 29 de febrero de 2004 fue secuestrado por la soldadesca gringa tras haber sido amenazado por emisarios franceses.
«Luego de un largo periplo que lo llevó de Puerto Príncipe a Bangui (capital de la República Centroafricana) y posteriormente a Jamaica, Jean-Bertrand Aristide se encuentra finalmente aquí, en Pretoria, donde ha sido acogido como jefe de Estado con toda su familia, tanto por la República de Sudáfrica como por los 53 países miembros de la Unidad Africana. Si bien fue derrocado por un golpe de Estado en Haití el 29 de febrero de 2004, en realidad su mandato finaliza el 7 de febrero de 2006,” escribe Ribbe antes de reproducir su primera pregunta: ¿Es exacto que emisarios franceses le pidieron que dimitiera varias semanas antes de su salida de Haití? Y respondió Arisitide:
Fue el señor Régis Debray. Iba acompañado por la señora Véronique de Villepin-Albanel – hermana de Dominique de Villepin, entonces ministro de Relaciones Exteriores. Fueron esas dos personalidades francesas quienes vinieron al Palacio Nacional para pedírmelo. Eso ya es conocido. Las amenazas no eran veladas, eran claras y directas. Somos -como buenos haitianos- respetuosos, pero exigimos que se nos respete y les respondimos con mucho respeto y dignidad. Las amenazas eran claras y directas: «¡O usted renuncia o puede ser muerto!» Del 29 de febrero de 2004 al 14 de mayo del 2006, gringos y franceses impusieron en el ejecutivo haitiano a Boniface Alexandre, un espurio surgido de la cloaca de Miami, uno de cuyos miembros conspicuos, Otto Reich, regenteaba posiciones en el Departamento de Estado.
Exiliado en los Estados Unidos, Aristide llamó en su apoyo y en apoyo de la república negra a la burguesía negra local. La CIA intentó entonces desacreditarlo, presentándolo como un enfermo mental y difundió su expediente médico, que más tarde se verificó falso. A pesar de todo Aristide gozaba día tras día de un mayor apoyo en el electorado negro estadunidense, a la inversa de que el régimen militar en Haití, de una impopularidad generalizada, lo cual condujo a Bill Clinton, nuevo presidente de EU a romper con la brutal política de su predecesor y a negociar un compromiso, consigna Thierry Meyssan, analista político francés fundador y presidente de la Red Voltaire y de la conferencia Axis for Peace. En ese contexto, los haitianos votaron por René Preval, la mejor opción que, otra vez no era la de los gringos que ordenaron de desconocer el veredicto popular e imponer una segunda vuelta, en la cual el candidato fue ratificado. Estos son datos que no deben ser olvidados, no importa qué estupideces difundan la ignorancia y la perversidad en torno a la historia, desventurada y digna, de ese pequeño país hoy otra vez en la oferta del botín trasnacional.
A finales del año pasado la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo y la Asociación de Maquiladoras en Ciudad Juárez pidieron la presencia de los cascos azules en aquella plaza. Por aquellos días, los regidores frenaron la reanudación del convenio entre el gobierno municipal y el federal para conservar en nómina a miles de soldados en una plaza cuyas paredes están tapizadas de consignas por el estilo de “Juárez no es un cuartel”. “Asesinos”. “El ejército es un peligro para México”. La jerarquía católica que es todo menos falta de oportunismo adhirió la causa. Y es que Ciudad Juárez pasó de 300 ejecuciones registradas en 2007, 1,607 el año pasado.
El 24 de diciembre el ayuntamiento autorizó al alcalde a negociar un nuevo convenio con la Secretaría de la Defensa Nacional, para que 1,200 de los 2,400 militares actualmente en nóminas como “apoyo” a la policía preventiva del 1ª de enero al 31 de marzo. Muy intensa debe haber sido la presión sobre esa ejemplar representación ciudadana multipartidista, para que los regidores autorizaron al alcalde y al secretario Guillermo Dowell Delgado, a solicitar el auxilio de la Federación para el combate al crimen organizado y suscribir un convenio con gobierno del Estado, Gobernación, Defensa Nacional, Marina, Seguridad Pública, procuraduría federal y otras dependencias federales. La Operación Conjunta Chihuahua tiene dos vertientes en cuanto a la participación del ejército: una que comprende las funciones de los militares al hacer su labor normal, y la otra que es el grupo de soldados que labora en la Policía Municipal; respecto a últimos se han hecho tres convenios: uno del 15 de marzo al 15 de septiembre, luego se renovó por 45 días hasta el 31 de octubre y después volvió a renovarse por dos meses más hasta el 31 de diciembre.
El viernes 15 de enero en una reunión supervisada por el inspector y embajador de Estados Unidos ante Felipe Calderón, Carlos Pascual, el general Felipe de Jesús Espitia, hasta entonces al frente de la ocupación federal de Ciudad Juárez, entregó el mando a Vidal Díaz, delegado estatal de la policía federal en Chihuahua, cuyos con dos mil efectivos deberán empren der trabajos de vigilancia e investigación contra la delincuencia organizada “y los delitos del fuero común” lo cual, evidentemente, ratifica la eliminación de todo elemento local en las tareas concernientes a la seguridad pública. “Las tropas que participan en la operación coordinada permanecerán bajo un enfoque integral, para intensificar patrullajes terrestres y aéreos; establecer puestos de control, con el propósito de complementar las capacidades de las autoridades federales y locales en los distritos de mayor incidencia delictiva”, dijo el comisionado, quien asimismo anunció la multiplicación de personal judicial y de espionaje de la procuraduría federal “en materia de extorsiones y delitos conexos”. El alcalde José Reyes Ferriz, consigna Mario Héctor Silva, corresponsal de El Universal, dijo que esta iniciativa [ ] está relacionada con el incremento y la fuerza que ha cobrado la policía federal, que a la llegada de Felipe Calderón tenía sólo cuatro mil elementos y que ha crecido a 40 mil.
Marcelo Ebrard rectifica aumentos en tarifas (aunque tiene pendiente lo referido a la cancelación del subsidio a Liconsa) y Hugo Chávez suspende el programa de cortes de energía eléctrica, Calderón es incapaz de corregir el engendro que llama política fiscal, insiste en matar de sed al DF y de frío a los estudiantes de primara en la capital; no multiplica los panes ni los peces como hizo aquél palestino de Nazaret. Pero incrementa exponencialmente a los encargados de la represión no importa si uniformados de verde olivo, de azul marino o de pardo fascista.
rrb@red-ami.com
17. enero 2010 | Sección:
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