Lujambio, un reyezuelo vs Ninis
La primera vez que leí las cifras me quedé atónita: la mitad de las y los jóvenes de entre 15 y 18 años ni estudia ni trabaja.
No tienen ninguna opción en un mercado de trabajo saturado. Las jóvenes abandonan la preparatoria en el primer año porque son ocupadas en tareas de apoyo económico en su casa o por razones de apoyo doméstico. Los muchachos la abandonan por esas razones y porque no les parece atractiva la escuela, dicen que no aprenden.
El sistema de Educación Media en 2004 sólo atendía a la mitad, era evidente que necesitaba recursos, insumos, infraestructura. Las y los excluidos, rechazados, ahora denominados como los “ninis”, necesitaban ser urgentemente atendidos.
Se descubrió que ese nivel educativo era un desastre absoluto: 18 subsistemas, 200 programas de estudio, escuelas patito, 240 mil profesores que nunca fueron capacitados para educar adolescentes, desde que se creó la Escuela Nacional Preparatoria.
El discurso vacuo de que una nación pone sus esperanzas en la juventud se me hizo añicos con tamañas realidades, profusamente documentadas, demostradas, evidentes.
Realidades más enfáticas que el curso de filosofía o los errores de historia. El tema es que los jóvenes no aprenden nada. El dinero se va al agua, gobiernos estatales y municipales no rinden cuentas.
Un día obtuve, a través de quien sí sabe, miles de fotos, de edificaciones escolares lamentables, donde no funcionan los baños ni hay pupitres, menos espacios para laboratorios. En fin, un verdadero desastre, del que nunca se enteran las y los legisladores.
Me dolió el alma, en estos años, en eso de ir viendo qué pasaba en la escuela, la antesala de ir a la universidad. Por las imágenes que se presentan en público, lo que difunde eso que se llama sistema judicial del país: ¿han visto el perfil de los sujetos de apresamientos del “crimen organizado”? Son caras y cuerpos de personas bien jóvenes. ¿El crimen nutrido por los ninis? Esos más de tres millones de jóvenes sin alternativas, presos de la guerra que desató el régimen en turno, muchos muertos entre los casi 14 mil ejecutados, destinos truncados, tal cual lenguaje de telenovela, porque a nadie le importan.
Luego siguen los informes y las quejas. Jóvenes expuestos, perseguidos y asesinados como el hijo de Josefina Reyes -en Ciudad Juárez- que se suman a las denuncias de la entrada inopinada de los miembros del ejército a la Universidad Autónoma de Chihuahua; y los jóvenes que escenifican constantemente los “operativos” de “seguridad” y todos los que quedan varados por los apresamientos y ejecuciones de sus padres y madres.
Con todo se emprendió una reforma para la Educación Media Superior, fundada en el diagnóstico. Por primera vez en 70 años los profesores serían capacitados; se propuso, firmó, discutió, un cambio en la currícula, la creación de un sistema nacional. Un dispositivo civil de padres, maestros y jóvenes para indagar sus expectativas. Ensayos de futuro.
Y aunque no se conseguiría un cambio radical automático, la Reforma iba caminando y a la mejor hasta funcionaba. Hasta en el Distrito Federal el tema se empezaba a comprender seriamente, se quitaron obstáculos para desarrollar ese cambio.
Pero la política de desastre en que vivimos de pronto cegó esta posibilidad.
La salida del subsecretario, su equipo, sus planes y proyectos de la Secretaría de Educación Pública, dónde manda un nuevo tipo de reyezuelo, al menos pone en serio peligro este dispositivo que contendría la desazón juvenil. Miguel Székely, subsecretario de Educación Media Superior, fue eliminado. Su desgracia fue tomar en serio esta reforma, simplemente.
Resultado de nuestras miserias, es también una víctima de los intereses que, como una telaraña, impiden acciones que molestan a quienes solamente andan buscando el poder, sin ética ni mirada de futuro. En esa subsecretaría se colocó a Miguel Ángel Martínez Espinosa, ex secretario de Educación en Jalisco, una pieza necesaria para los planes de Alonso Lujambio y, por supuesto, los objetivos sucesorios panistas. Es decir sólo y nada más la búsqueda del poder. Los jóvenes “futuro” de la nación, ¿a quién le importan?
Y como si esto no fuera suficiente, ahora resulta que Mariana Gómez del Campo directora del Instituto Mexicano de la Juventud (INJUVE), además de funcionar como ariete del más opresivo conservadurismo, tiene coto privado. Sus parientes fuera de la ley ocupan puestos y hacen políticas para los jóvenes al mejor viejo estilo. Evidentemente, ello forma parte del desprecio a ese futuro que se estaba construyendo, sólo mencionado en discursos vacíos.
Está bien claro. Seguro que un cambio profundo, lento, incomprendido, estorba al prian, esa alianza entre los priistas y los panistas, que necesitan becarios jóvenes para su política indigna y la política educativa, como vimos en las elecciones de 2006, es solamente un ariete en este universo de complicidades para el control de la población, votos asegurados y también carne de cañón en esta guerra frívola que estamos viviendo, donde educación, derechos humanos y futuro no están en el diccionario.
saralovera@yahoo.com.mx
26. enero 2010 | Sección:
3 comentarios









Información Bitacoras.com…
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Es un problema “más” para la sociedad mexicana, que tiene muchos factores de origen, pero que lo más importante se ve difícil su solución, debemos dejar de ser tan hijos de “papi gobierno” y esperar que nos resuelvan todo, pero también es tiempo de exigir que trabaje y dejen de robarse nuestro dinero.
Las cifras son alarmantes y sobretodo no lo puedo creer que tantos jóvenes no tengan ninguna ilusión, deseo de crear, transformar su entorno…. pero seguro que siguen viendo la TV, las taranovelas y ni por casualidad leen un libro.
Hay que alimentar el alma y la mente. Padres lean para que también lo vean sus hijos.
Sin lugar a dudas las cifras sostenidas por el rector de la UNAM son ciertas. Baste salir a la calle y observar con detenimiento que son los jóvenes las personas que no realizan ninguna actividad productiva. Coincido en que el fenómeno es resultado de la crisis económica y educativa que atraviesa el país. Sin embargo no sólo el gobierno es culpable de esta situación sino principalmente los padres de familia. Son los padres quienes incentivan la inactividad de sus hijos con la extrema protección que brindan. Los padres son capaces de hacer todo por sus hijos, incluso mantenerlos el resto de su vida pero no por la inexistencia de empleo sino por su deseo paternalista de proteger a quien no lo necesita. aunado a ello son esos ninis quienes gozan de la vida nocturna, beben en exeso, utilizan drogas y practican sexo irresponsable sin existir ni un solo gramo de responsabilidad por su parte. No existe interes de los jóvenes en estudiar, trabajar establecer una familia, pues de quedarse en casa seguramente serán alimentados y vestidos por sus padres por tiempo indeterminado.
En cuanto a que las universidades son directamente responsables también es parcialmente cierto. Uno no estudia para hacerse rico y tener la vida solucionada, se estudia por convicción propia, para obtener conocimiento a base de estudio arduo y de ese modo tener las herramientas necesarias para emprender labores. El gobierno no puede y no debe tener garantizado un futuro de ensueño para todo mundo, síno sólo para los que se destacan como miembros que aportan a la sociedad.