La Guerra Sucia
*Más que una obra literaria, es un relato del cómo y por qué de hechos que atemorizaron y horrorizaron a los mexicanos. Conocerlos es mantener viva la memoria y la responsabilidad de que no vuelvan a suceder. Todo mexicano debe tener conocimiento de ello.
Fg-Mora
El pasado día 11, en el Auditorio Lenin, de la ESE del IPN, se presentó el libro, La Guerra Sucia Hechos y testimonios, del periodista Carlos Borbolla, que tuvo el acierto del escenario, porque fue esa Institución educativa, del pueblo, una de las participantes y por lo mismo, agraviada por la turbulencia de esos días que envolvieron a la ciudad capital y que dejaron una estela de dolor y muerte que aún se siente y por la cual aún también, se clama justicia.
La verdad de esos años aciagos de la guerra sucia, en los 60s, 70s y parte de los 80s, y demás incidentes violentos, mucho es lo que sabe, se ha dicho y revelado, pero aún es numeroso lo que sigue en las sombras, en el silencio culposo de esa parte muy singular de la historia de México o a la mexicana, en donde ciertamente, la escriben, ocultan y cuidan celosamente los vencedores. En esos tiempos el país estaba sujeto a la voluntad y poder de un hombre y las acciones se sometían a la influencia tanto de sus ambiciones desmedidas como de sus paranoias sociales y políticas. Los fantasmas y los miedos saltaban contra todo lo que en el imaginario atentara contra el poder, volviéndose desmedidos sin importar llegar extremos de la violencia y brutalidad que fueran necesarios.
Un conflicto banal –golpes y pedradas- en La Ciudadela, entre chamacos de una secundaria privada y una vocacional, se coronó como una de las peores agresiones a la comunidad estudiantil y agravio a toda la sociedad, de la cual algunos de sus miembros lloran la pérdida de un ser querido en tanto que otros ignoran en dónde quedaron sus cuerpos.
En estas sombras siniestras y repletos de muerte, es en donde Carlitos. –como le llamábamos sus amigos y compañeros-, se adentra, se sumerge, dándole utilidad y valor a un largo trabajo desempeñado profesionalmente desde las fuentes policíacas en esos tiempos, en que la libertad de expresión se regía por la verdad –única- oficial, que hacia casi imposible divulgarlo. De esta realidad da cuenta cabal en algunos pasajes de la tarea. Descobija los miedos, sombras y complejos de los políticos de entonces, que sumieron al país en una larga etapa sin democracia, violencia y crimen, de lo que Carlitos da puntuales testimonios. Inercia en la que se ungieron por igual tanto los grupos que demandaban justicia y cambio, como los oficialistas que cumplían con el sostenimiento y funcionamiento del sistema, poder y sus instituciones, como fuera y al precio y costo que fuera.
Razones posiblemente de una y otra parte. Violencia, venganza, odio, secuestro, crimen, tortura. Finalmente así se degrada la lucha, la confrontación armada, que acaba por sacar lo más deleznable y primitivo del hombre; por ello es guerra sucia, que por lo mismo debe hacer meditar, pues es a lo que, inevitablemente lleva a los que se involucran en ella, a batirse en sangre. Por supuesto que la mayor responsabilidad recae en los gobiernos que no ejercen su función y no ciñen sus deberes al orden y la ley, mandato constitucional, como ha sido y es en el caso de México.
Carlitos, se interesó y metió en los orígenes y causas de la guerrilla, cuyo enfrentamiento con el gobierno, que tenia la clara intención del exterminio por simple fanatismo, falsos miedos e intolerancia, la hizo salvaje. Fue testigo ocular, como muchos otros de los sucesos del 68 y 71; apuntes, entrevistas, obtención de documentos, que terminaron algunos en reportajes que publicó el Excèlsior, diario para el cual laboraba, pero que no tuvieron continuidad porque molestaron a los hombres del poder. Pero tuvo la genial decisión de no cortar y menos cancelar y olvidar su trabajo; rescató, refrescó los viejos apuntes, notas y la memoria. Ordenó todo e inició el trabajo que culminó en el apunte en cuestión. Documento trascendente sobre una dolorosa y vergonzosa realidad.
Un trabajo ciento por ciento periodístico, profesional; no es una novela, no es la recreación ficticia de un mundo violento y de unos personajes sin ética y al parecer sin conciencia, sino la revelación, la exposición real, el reporte de una era y un tiempo que deja numerosas manchas y también muchos responsables, que si bien ya están fuera de la justicia del hombre, al menos perdurarán en las líneas de este enorme esfuerzo periodístico. El idealismo y la soberbia. Choque de ideologías y pasiones desbordadas, que rebasaron todos los límites de la cordura humana, tanto de terratenientes como gobernantes, políticos, policías y militares, en el que todos, forman y dan cuerpo a La Guerra Sucia.
Espeluznante la mentalidad que exhibe de algunos de ellos.
El general Práxedes Giner Durán, feroz anticomunista, al recibir y ordenar la sepultura de los cuerpos de unos guerrilleros muertos en un enfrentamiento con federales, dijo loco de rabia: ¡Querìan tierra. Denles tierra hasta que se harten!…
…como llegó a decir Miguel Nazar Haro entonces Jefe de la Dirección Federa de Seguridad, a un guerrillero a quien torturaba, Gustavo Hirales Morán: “La Constitución y las leyes valen una chingada”.
La guerra Sucia, si no es una sorpresa si es una revelación y una confirmación de que la causa del descontento de las mayorías y de los conflictos sociales, sangrientos, que han sacudido al país,, se deben a la injusticia, desatención, falta de protección y respaldo a los más desposeídos, cuyas demandas en el caso de los campesinos, de tierra y apoyos y de los hombres y mujeres de los centros urbanos de trabajo, de igualdad y justicia, no han sido atendidos, desde los días posteriores al triunfo de la Revolución, para no remontarnos mayormente. Fueron los hombres de la Revolución y los herederos de la Revolución, los que han hecho la contra-revolución; Borbolla deja en claro los errores y violencia en que incurrieron también los grupos insurgentes, que tampoco contaron con el apoyo popular como esperaban, aún reconociéndose la justo de sus reclamos: tierra, apoyo y justicia…Tal parece que aún hoy en día, es mucho pedir.
Lamentable, que parece que la lección no se ha aprendido y por ello México sigue regándose con la propia sangre de sus hijos, ante la solaz y parsimoniosa actitud de los poderosos y millonarios…Pero ahí está el testimonio del hombre, del periodista, preocupado por llegar a la verdad de esos acontecimientos y sobreponiéndose a los tiempos de control y de censura.
Carlitos, entrañable amigo. Trabajó en La Prensa y luego emigró a Excèlsior. Yo llegaría a La Prensa, procedente del vespertino Diario de la Tarde, de Novedades y no obstante a que nos conocíamos, fortalecimos la relación en el Club Primera Plana, al ser víctimas del mismo dolor. El del abuso y prepotencia. Los trabajadores cooperativistas de La Prensa fuimos despojados de nuestro patrimonio y posteriormente los cooperativista de Excèlsior, serían también robados. Como se ve, en este mal hecho país no todo se resume a la guerra sucia, sino también al abuso, corrupción e impunidad en todos los ámbitos de la vida nacional. Ahí queda el trabajo de un periodista responsable, intachable, sencillo, cualidad difícil de encontrar en la generalidad de los humanos.
Durante la prestación del libro de Carlos Borbolla, fallecido hace 3 años, por lo que fue un justo homenaje a su memoria, estuvieron :
El director de la ESE del INP, M. en C. Horacio Sánchez Bàrcenas, que diera la bienvenida a los presentes y resaltara la importancia y vigencia del documento. Raúl Gómez, Presidente del Club Primera Plana. Teodoro Rentería, Vicepresidente de la Felap. Roberto Piñón Oliva, Presidente de la Fapermex. Raùl Duràn, miembro del Club Primera Plana y Roberto Manuel Guzmán Benítez, representante del rector de la Universidad de Colima, Miguel Angel Aguayo.
La edición de La Guerra sucia, la realizó el Club Primera Plana, como parte de sus trabajos y obligaciones de apoyar este tipo de trabajados que aportan conocimientos y luces sobre acontecimientos culturales, históricos, políticos y sociales, que son de interés y que aportan luces a los lectores, para lo que se contó con el apoyo de la Universidad de Colima.
*El libro, $100.00, puede adquirirlo en al Club Primera Plana.
Humbolt 5, junto la parada del metro Hidalgo, frente a la iglesia de San Judas.
Tels: 5510-2739
5510-2679
15. febrero 2010 | Sección:
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