Niños haitianos, desnutridos, enfermos e invadidos
No es un problema nuevo, pues antes del terremoto, los niños haitianos ya estaban desnutridos. El gran conflicto es que actualmente padecen desnutrición e invasión, con todas las secuelas sociales que esto trae como consecuencia. Antes fueron sus padres, y mucho antes, sus abuelos.
Según datos del Comité de las Naciones Unidas para la Infancia, conocido por sus siglas en inglés como UNICEF, habrá que duplicar la ayuda alimentaria para detener la desnutrición crónica, que conlleva penosas consecuencias de salud para cuando estos infantes sean hombres y mujeres, si es que llegan con vida a la edad correspondiente.
En la desnutrición crónica las reservas que el cuerpo ha ido acumulando mediante la alimentación diaria se agotan debido a carencias calórico-protéicas, y esto pone en riesgo la subsistencia.
Lo anterior unido a las enfermedades por las que mueren cada mes miles de haitianos incluso antes del sismo, hacen que la vida en esa nación del Caribe esté comprometida incluso para las nuevas generaciones.
De acuerdo con la UNICEF, citada por la agencia Europa Press, el pasado jueves el inicio de la temporada de lluvia con grandes aguaceros sobre ciudades haitianas, puso de manifiesto el agravamiento de las condiciones sanitarias de la población, al observarse cómo el agua arrastraba las heces fecales de los sanitarios improvisados. Esto podría provocar brotes incontrolables de diarreas en los niños.
El panorama es desolador pues tampoco se les podrá hacer llegar la ayuda a través de las escuelas, ya que ocho de cada diez –UNAS 5 MIL EN TODO EL PAÍS- quedaron destruidas, y esto aumenta la dispersión de la población infantil que está refugiada en sitios remotos de la nación, escondida o en orfanatos, mientras que en la calle los agentes del tráfico de niños los acechan disfrazados de cualquier cosa.
La ayuda internacional a Haití ha sido grande y generosa, pero Estados Unidos, además de sus recursos materiales, envió a miles de soldados para invadirla, controlarla, y limitar su soberanía, apenas pocas horas después del 12 de enero, cuando ocurrió el terremoto de 7.7 grados que dejó según estimados oficiales, 230 mil muertos, aunque la cifra real tal vez nunca se sepa.
Es posible que algunos digan lo contrario, pero Haití no es sólo una nación dañada, herida, aplastada, con sus niños desnutridos crónicamente, es también un humilde país invadido, y la infancia sufre dos males: desnutrición e invasión.
Y como hay tantos incrédulos, intolerantes e ignorantes en este mundo, es mejor escuchar al autor e intérprete de La Noche del Jabalí, Alí Rafael Primera Rosell, un trovador venezolano muerto en accidente automovilístico, el 16 de febrero de 1985, hace 25 años este martes.
La Noche del Jabalí, una de sus canciones, es todo un canto a la libertad, y también una obra premonitoria con respecto a Haití. ..”los hombres que cayeron son el número exacto de las veces que en un siglo mueve las alas el colibrí…”
Escuchándola, deseemos que sus niños desnutridos se recuperen, y que vivan en un país libre.
notarioc@hotmail.com
15. Febrero 2010 | Sección:
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