“La mujer, de instinto, divisa la verdad, y la precede”
L
as campañas de los pueblos solo son débiles, cuando en ellas no se alista el corazón de la mujer; pero cuando se estremece y ayuda, cuando la mujer, tímida y quieta de su natural, anima y aplaude, cuando la mujer culta y virtuosa unge la obra con la miel de su cariño la obra es invencible”.
Cuando José Martí escribió estas bellas palabras acerca de la mujer en la segunda mitad del siglo diecinueve, ellas no podían estudiar en las universidades, ni votar en las elecciones, ni ocupar cargos públicos.
El papel de las mujeres se resumía, a la casa, a la maternidad y a estar al servicio del hombre. Muchas se adelantaron a su tiempo, y fueron excepciones honrosas pero escasas.
Martí como visionario de su época y de las venideras, las “vio” protagónicas en la sociedad: “Toda la patria está en la mujer: si ella falla morimos: si ella nos es leal, somos”.
Lo bueno es que existe el Día Internacional de la Mujer, lo malo es que es un solo día. A casi 150 años de estos pensamientos martianos de ayer, de hoy, y de mañana, la mujer, aunque ha ido paulatinamente ocupando el papel que le pertenece en la sociedad, es aún discriminada para ocupar puestos importantes, y cuando los obtiene, por lo general, gana menos que los hombres.
En las Universidades, son de las más cumplidoras, y en las pequeñas comunidades las que animan, presentan iniciativas, y en el trabajo las primeras.
Aún sufren la afrenta de que los “usos y costumbres” las reducen a veces a objetos de cambio, cuando una niña de 10 u 11 años es “comprada” por quien la quiere para sus servicios, domésticos y sexuales. El “precio” de estos seres humanos tiernos e indefensos se equipara a la de un burro, unas cajas de cerveza, o unas pacas de pienso para los animales.
Somos democráticos y modernos para algunas cosas, pero atrasados y retógrados en el trato a la mujer. Lo que se ha logrado hasta ahora, en su reinvindicación, lo han obtenido ellas, y no es un regalo gracioso de alguien.
Son además las mujeres el taller natural de la vida, y no se respeta el derecho de ellas sobre su cuerpo.
En este 8 de marzo nos damos cuenta de lo que dijo hace unos días el presidente entrante de Uruguay Pepe Mujica. Del Río Bravo a las Malvinas se observa una obra inacabada, incompleta. Y en esa obra sin terminar en nuestro Continente, está, en primerísimo lugar, el trato de las sociedades a la Mujer.
notarioc@hotmail.com
8. Marzo 2010 | Sección:
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