Jueves 9 de Septiembre de 2010, 08:47
 

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Los voceadores

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Fue en el Salón Comedor del Club Primera Plana, en Humboldt 5, donde los asociados recibimos a nuestros amigos de la Unión de Expendedores y Voceadores de los Periódicos de México, A.C., también periodistas puesto que si nosotros los reporteros escribimos la noticia, ellos se encargan de distribuirla en sus siete mil puntos fijos y “cien mil” semifijos en donde expenden los diarios y revistas que se editan, o la vocean en los principales lugares del Distrito federal y zona metropolitana. Son uña y carne de la prensa escrita.

Allí, entre diaristas, ambos presidentes, de ellos Raúl Ramos Rivadeneyra, y de nosotros Raúl Gómez Espinosa, intercambiaron literatura. Los libros que las dos instituciones han editado con el esfuerzo, conocimiento, cultura y sabiduría de sus agremiados. La Unión hizo entrega, además, a los casi sesenta presentes del volumen “Voces de la Libertad”, editado por el INAH y la UNAM.

(Antes de concluir el ágape nos enteramos, con angustia, que el amigo periodista-escritor don Fernando González Mora, socio de número del Club, acababa de ser sometido a una operación a Corazón Abierto en la ciudad de Lohmar, Alemania Federal, en donde realiza en compañía de su esposa una visita a su hija Fabiola. Aquí, en México, su hijo Luis, nos informó que fue satisfactoria).

En “Voces de la Libertad”, escriben Rafael Cardona, Cristina Pacheco, Carlos Monsiváis, Jacobo Zabludovzky, Elenita Poniatowska, Julián Pablo, José Luis Camacho, Humberto Mussachio y Armando Ramírez, entre otros. Es un esfuerzo literario que vale la pena leerlo.

Hablar de los voceadores representa un orgullo, pues el esfuerzo que durante ochenta y siete años ha realizado la Unión, ha permitido que esta agrupación tenga escuela para sus hijos; médico, hospital y medicina para todas las familias. Y lo más importante, disfrutar a la edad adulta de una pensión en efectivo. Esto se ha obtenido merced a la contribución de sus agremiados, desde el primer día en que inician a vocear, en las calles, el producto de la cultura, llamado ni más ni menos Periódico.

Ellos los integrantes de la Unión generan de manera directa e indirecta alrededor de cincuenta mil empleos, que contribuyen en la generación del producto interno bruto de la industria editorial. Aún cuando el oficio de voceador no está catalogado como un “empleo formal”, éste ha sido de gran trascendencia e impacto social, porque ellos con su diario quehacer coadyuvan a la democratización de México con la difusión diaria que emana de la información en los periódicos.

Raúl Ramos Rivadeneyra, que asistió con Abelardo Martín, ducho reportero de antaño; Jaime Santoyo Vega, Roberto Téllez Barroso y Francisco Salgado, nos hizo recordar que la Unión procesa casi 800 mil piezas diarias (periódicos, solamente), lo que representa un promedio de venta directa de 110 ejemplares por voceador. Ellos, obvio, no tienen ninguna responsabilidad en el reparto de suscripciones, aún cuando a los abnegados motociclistas o ciclistas madrugadores, también se les honra como a la “familia” de la tinta y la impresión.

Rafael Cardona dice que “los voceadores son como la mirada de la noche y los ojos de la mañana….” O como se exprtesa de ellos Cristina Pacheco: “Son pedazos de piedra que se desprenden en las madrugadas por las calles más lúgubres y hermosas de la ciudad. Voces que cantan, que me cuentan y nos cuentan…”

Fue, con la excepción de la noticia del amigo Fernando González Mora, que ya se recupera, una tarde gloriosa. Simplemente nos hizo recordar cuando nosotros también gritamos a todo pulmón en las calles del primer cuadro, para que nos compraran “Lunes de EXCÉLSIOR!, que salió precisamente un domingo.

carlosravelogalindo@yahoo.com.mx

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